ProVeg

ProVeg es una organización internacional por la conciencia alimentaria, presente en 5 países: España, Reino Unido, Países Bajos, Alemania y Polonia.

+34 64 43 21 130
info.es@proveg.com

Diversas investigaciones demuestran que una alimentación a base de plantas es beneficiosa para nuestra salud y nos ayuda a prevenir enfermedades.

No necesitamos los lácteos para estar sanos

No hay nada esencial que contenga la leche animal que no podamos adquirir de otros alimentos. Además, la leche vegetal tiene menos grasas saturadas y no tiene colesterol.

.

¿Y qué pasa con el calcio?

Tendemos a creer que necesitamos lácteos para tener una buena salud, especialmente en lo que a nuestros huesos se refiere. Sin embargo, la realidad es que puedes cuidar tus huesos con una alimentación vegetal. Puedes comprar leches vegetales fortificadas con calcio. Contienen la misma cantidad de calcio que la leche de vaca. El tofu o los yogures vegetales enriquecidos con calcio son también una buena alternativa. Así mismo, encontramos aportes de calcio en la col rizada (kale), la col china, la coliflor, el repollo en las que su absorción es del 50%. En los tofus que usan sales de calcio, y las leches/bebidas vegetales enriquecidas con Calcio, su absorción es del 30% aproximadamente, muy similar a la leche de vaca. El calcio que encontramos en alimentos como alubias, almendras, tahin (sésamo) o higos, su absorción es del 20%. 

Si nos fijamos en las grasas saturadas, las calorías y los valores nutricionales, la leche vegetal contienen menos grasas y calorías que la leche de vaca, aunque debemos fijarnos bien en las etiquetas y priorizar aquellas leches/bebidas vegetales que contengan mayor aporte protéico, estén forticadas con calcio, y no contengan (o no apenas) azúcares añadidos. Si atendemos a los valores nutricionales de leche de soja fortificada con calcio, esta contiene 40 calorías y casi 0gr de grasas saturadas por cada 100ml. La misma cantidad de leche de vaca contiene más calorías (66kcal) y mucha más grasas saturadas (3gr)

Intolerancia a la lactosa

La leche de vaca entera (no desnatada) es un alimento muy calórico por su gran aporte en lactosa (un azúcar simple naturalmente presente en la leche) y en grasas saturadas, pues su finalidad es facilitar el correcto desarrollo y crecimiento de los terneros. Para digerir la leche, nuestro cuerpo necesita lactasa, una enzima encargada de descomponer el azúcar que contiene la leche, la lactosa. Se estima que la producción de lactasa disminuye en el 65% de los humanos adultos (en mamíferos adultos) y sin ella, el consumo de leche puede producir hinchazón, flatulencias, dolores abdominales, diarreas con su correspondiente degradación de nuestra microbiota intestinal, así como malabsorción de nutrientes, y náuseas. La incapacidad para digerir la lactosa de la leche es muy común en muchas partes del mundo. Entre un 90-100% de los asiáticos, un 65-75% de los africanos y un 10% de los caucásicos padecen este tipo de intolerancia. Las personas que sufren intolerancia a la lactosa pueden consumir leches vegetales como una buena alternativa a la leche de vaca, priorizando leches/bebidas vegetales enriquecidas con calcio, y ricas en proteínas, como las de frutos secos, semillas o la de soja.

ORGANIZACIÓN

Viva!

La acción más eficaz que puedes tomar para poner fin al sufrimiento de los animales, proteger el medio ambiente y mejorar tu salud es avanzar hacia el veganismo.